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dissabte, 8 de febrer de 2014

CUIDAMOS EL SUELO

                        EL SUELO (terroir) 

La parte más importante de nuestro trabajo y el espejo de nuestras uvas, los cimientos de los vinos. Estamos totalmente convencidos y seguros, que depende de como cuidamos los suelos, tendremos  uvas más sanas, longevas y mejores. Es primordial tener unos suelos vivos, con microorganismos que se ocupen de desbloquear los nutrientes y minerales existentes. Así pues, es vital cuidar,  de que estos microorganismos no mueran y se multipliquen, por esto, nunca usamos productos químicos, ni para el control de las hierbas, ni para dar nutrientes a las cepas. Este es el gran trabajo que desarrollamos con la agricultura biodinàmica y por esto aplicamos, 2 veces al año, la 500, que es el preparado biodinàmico, hecho con fermentado de boñiga de vaca, que da vida y biodiversidad al suelo. 

Solamente labramos una o dos veces al año, para airear las raíces de las cepas, en su parte mas superficial. Siempre dejamos, que durante el invierno y épocas húmedas se desarrollen las hierbas autoctonas, que son el reflejo de la vida, sanidad y complejidad, en el suelo. Un suelo vivo, sostiene vida (plantas: diversidad de hierbas y cepas) y un suelo árido y  muerto.......monocultivo....... Nada.


COMPOST

Es el alimento o  nutrientes, para nuestras cepas. Por esto,  hemos llegado a la conconclusión, que debemos compostar y hacerlo nosotros mismos. Juntamos estiércol de diferentes animales, restos vegetales de poda y de tala de bosques triturados, paja vieja y restos de las prensas. Lo mezclamos todo y añadimos agua, para controlar la humedad y temperatura de fermentación y así evitar que se mueran los microorganismos que se encargan de la transformación de todo, en HUMUS. También ponemos 6 preparados biobiodinàmicos de plantas, que le dan propiedades curativas.
Lo tapamos con unas mantas especiales, que evitan que pase la luz y el agua pero si que transpiran, para evitar el execeso de agua, sol y aire. 
Después de unos 6 a 8 meses, de removerlo, controlar la temperatura y humedad, conseguimos el HUMUS, capaz de retener el agua. 

Durante el mes de noviembre y diciembre, es cuando nos ocupamos de repartirlo entre las cepas, en los suelos. 
En los costers es muy difícil y costoso. Primero hay  que abrir una zanja labrando con el animal y luego repartirlo de forma manual con carretillas para finalmente volver a labrar 
y enterrarlo. Cada año abonamos una tercera parte de las parcelas, y así siempre volvemos a empezar. 

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